Cuando producir una energía es peligroso para la ciudadanía, los fallos y accidentes de las centrales se ocultan. Endesa e Iberdrola, propietarias de Ascó, conocían la fuga antes que el CSN y no le avisaron, eso al menos denuncia éste. Pero la institución pública ha vuelto a tardar en informar al público. Poco importa preguntarse qué hubiera ocurrido si Greenpeace no lo advierte. ¿Hubiera alertado el Consejo ? Veamos su actuación en algunos casos anteriores.
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